In Investigación

El mercado inmobiliario no favorece el impulso de los procesos de autonomía residencial en la población joven en la Comunidad de Madrid, en un escenario de alza de las rentas de alquiler y del precio de venta de manera incesante. El pago de la vivienda en alquiler supondría invertir el 110,2% de su salario neto a una persona joven, y tampoco sería asumible para un hogar joven, teniendo que reservar el 56,8% de sus ingresos para el pago de la renta. El coste de acceso al alquiler de una vivienda libre para una persona asalariada entre 16 y 34 años en la Comunidad de Madrid es de las más altas del país (Gráfico 0.22*). Frente a ello, la posibilidad de compra tampoco resultaría accesible en solitario para un hogar joven, ya que en ambos casos se sobrepasaría el umbral del 30%. Cabe señalar, como elemento estructural, que la Comunidad de Madrid es receptora neta de población joven, bien desde otras Comunidades Autónomas o desde el extranjero (Gráfico 0.4), contrarrestando así la escasa emancipación
residencial de la población nacida en la Comunidad.

La participación de la población joven en el mercado de trabajo, recogida mediante la tasa de actividad, es superior al conjunto estatal (Gráficos 0.5 y 0.6). En el segundo trimestre de 2019 se ha producido cierta creación de empleo entre la población joven que se refleja en un descenso de paro (19,2%). Las condiciones laborales no han evolucionado favorablemente para las personas menores de 30 años, tras
el aumento de la temporalidad contractual y de las jornadas a tiempo parcial.

 

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