In Investigación

El último informe del Observatorio de Emancipación, realizado por el Consejo de la Juventud de España, ha arrojado luz sobre la situación socioeconómica de las personas jóvenes, mostrando una mejora gradual pero insuficiente a nivel general. En nuestra comunidad, se ha observado un aumento en la tasa de emancipación, alcanzando el 17 %. Sin embargo, esta cifra aún está lejos de los niveles previos a la pandemia y a la recesión del 2008, lo cual resulta preocupante para un segmento de la población que constituye casi un tercio de la demografía. La creencia común de que los jóvenes no desean abandonar el hogar parental no es precisa; más bien, este fenómeno se debe a una serie de obstáculos variados, como el desempleo, la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y a la educación, así como la declinación de la salud mental, el ocio y el tiempo libre sano. 

La juventud actual se enfrenta a barreras significativas para acceder a una educación de calidad, debido a limitaciones económicas y sociales. El estrés académico y la presión por el rendimiento pueden tener un impacto negativo en la salud mental de los jóvenes. Como resultado, los problemas como la ansiedad y la depresión son cada vez más frecuentes entre la juventud madrileña, exacerbados por la incertidumbre laboral y la falta de espacios de ocio accesibles y seguros, lo que puede llevar a sentimientos de aislamiento y alienación.

La precariedad laboral se refleja en la disminución de la tasa de empleo, el aumento de los costos de alquiler, los magros incrementos salariales, los contratos temporales y la parcialidad involuntaria. En el sector inmobiliario, se ha observado un aumento del 7,7 % en los precios de alquiler en Madrid, un incremento que la mayoría de los jóvenes no pueden afrontar. Todos estos factores contribuyen a la inseguridad financiera y situacional de los jóvenes, lo que lleva a muchos de ellos a buscar oportunidades fuera de Madrid e incluso de España. 

Es esencial implementar políticas que aborden no solo los aspectos económicos, sino también los sociales, culturales y educativos que afectan a los jóvenes madrileños. La participación activa de la juventud es fundamental, ya que son ellos quienes mejor comprenden su situación. Sin embargo, la juventud actual no confía en la situación política; según el CIS, el 29,2 % de los jóvenes de 18 a 24 años consideran que la situación política en España es muy mala, y este porcentaje aumenta al 33,3 % en el grupo de edad de 25 a 34 años.

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