In AEO 22 de enero de 2022, Resoluciones

Nombre de la resolución: Resolución sobre el acceso a recursos digitales educativos

Asamblea Ejecutiva Ordinaria.  22 de enero
Presentada por: Grupo de Trabajo de Educación Formal
Justificación:

Desde principios de 2020 nos hemos visto inmersas en una situación ampliamente novedosa como es el contexto de la pandemia provocada por la enfermedad COVID-19. Este acontecimiento ha hecho que nos tengamos que adaptar de manera muy rápida, prácticamente sin guías, a un contexto que exigía muchos retos a los que responder como sociedad en su conjunto. Los servicios públicos han sido los grandes protagonistas, bien porque se ha visto cómo de ellos dependía el mantenimiento de la sociedad y de las comunidades formadas en ella, bien porque se ha puesto de manifiesto la falta de financiación e inversión que requieren para responder a los principios de un Estado del Bienestar. Lo hemos visto en la Sanidad, pero también en la Educación. 

“No dejar a nadie atrás” es el lema de la Agenda 2030, la cual apoya la Comunidad de Madrid con la creación del Consejo Asesor para su desarrollo. El ODS número 4 establece el compromiso para garantizar una educación inclusiva y en igualdad de oportunidades. No obstante, el sistema sigue sin ser suficiente para una parte de los y las jóvenes que no ven asegurada la igualdad de oportunidades provocada, ciertamente, por la amplia desigualdad económica que todavía vivimos en la Comunidad de Madrid. Una de sus manifestaciones más claras e importantes en una situación en la que hemos tenido que aprender a vivir a través de una pantalla es la brecha y la pobreza digital que golpea duramente algunos hogares madrileños. 

Según Aldeas Infantiles, en el año 2020 el número de jóvenes españoles y españolas que no disponen de acceso a un dispositivo digital personal (ordenador, móvil), así como conexión a internet junto con otros elementos que componen la pobreza digital asciende a 0.4 puntos y alcanza el 8.2% de la juventud española. La tasa de riesgo de pobreza y exclusión social, ya con datos del 2019, apuntaba a que cerca de un 19% de los y las madrileñas se encontraban en estas condiciones y un 4,5% presentaba carencia material severa, según los datos del INE.

Otras organizaciones, como Movimiento por la Paz, estipulan que la franja con mayor riesgo de pobreza es la de jóvenes de entre 18 y 29 años, resultando en un 29,1% de los jóvenes de la Comunidad de Madrid. 

Asimismo, un estudio realizado por UNICEF advierte que en 71 países de todo el mundo menos de la mitad de la población tiene acceso a internet, alertando que las desigualdades inherentes en el acceso a las herramientas y a la tecnología podrían agravar la crisis mundial del aprendizaje. Bien es cierto que a pesar de esta disparidad son numerosos los gobiernos de multitud de países los que han utilizado plataformas en línea para ofrecer servicios educativos mientras las escuelas estaban cerradas, pero al no atajar las condiciones materiales el problema sólo queda parcialmente solucionado.

En este punto podemos hacer una mención a la relevancia del acceso a internet en el desarrollo de la educación de un niño/a y joven más allá del contexto de la pandemia trayendo a colación los datos aportados por UNICEF que expresan que los niños/as en edad escolar con acceso a internet en su hogar poseen capacidades básicas de lectura más avanzadas que los niños/as que carecen de acceso.

De la mano de este problema -el acceso deficitario a los recursos digitales- viene la cuestión en torno a aquellas familias en las cuales, a pesar de tener acceso a ellos, estos resultan insuficientes, fenómeno conocido como “brecha de uso”. En estos casos el problema se extiende y va más allá: o bien el número de dispositivos es insuficiente en el hogar y por las exigencias del contexto pandémico ha de ser compartido durante un mismo período de tiempo por varios integrantes de la unidad familiar (niños y jóvenes estudiantes y padres y madres teletrabajadoras), o el ya problema previo existente, el analfabetismo digital. 

Algunos análisis sobre la situación del alumnado durante el confinamiento han puesto el foco en la brecha digital, es decir, en (a) el acceso a dispositivos digitales, (b) el conocimiento sobre su uso y (c) la disponibilidad de contenidos y metodologías adaptados al aprendizaje a distancia.

Son numerosas las campañas que se han iniciado desde algunas instituciones, como los institutos públicos y las universidades, además de proyectos sociales para intentar combatir esta lacra: préstamo de ordenadores, tablets, de routers con conexión a internet, de móviles. Sin embargo, aunque estas medidas se antojan necesarias, no son suficientes. No podemos confiar en una solución individual para solventar una cuestión estructural. Son las instituciones y los servicios públicos los que deben dar una solución certera, integral y eficaz ante este problema.

Se hace necesario establecer medidas que permitan conseguir un uso más democrático de internet y de los recursos digitales, y asegurar que ningún/a estudiante de la Comunidad de Madrid se queda atrás por su condición socioeconómica. 

Así mismo, es necesario evitar que el excesivo énfasis en este problema concreto lleve a la conclusión de que basta la provisión de tecnología para lograr la igualdad de condiciones en el aprendizaje, ya que esto no se corresponde con la realidad. La desigualdad provocada por la carencia de recursos digitales es posiblemente una de las brechas menos profundas de desigualdad entre el alumnado antes de la pandemia. 

Bien es cierto que dicho problema se está agrandando de manera muy acelerada debido al contexto de pandemia y a la evolución continua de las TICS y su cada vez más inminente presencia en nuestro día a día. Sin embargo, este contexto tan desolador, urgente y demandante como es el del COVID19 ha agrandado otros problemas junto a este, acentuando la desigualdad que ya existía antes de esta crisis y que ya tenía una amplia extensión en los límites geográficos de la Comunidad de Madrid.

Es un hecho que esa brecha existe, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2016, el 13 % no tiene ordenador en casa y el 10 % no dispone de Internet, y las carencias en el acceso son aún mayores si consideramos que la mayoría de alumnos/as convive con personas con las que debe compartir el uso de estos dispositivos. No obstante, muchos de esos niños/as y jóvenes no cuentan con un espacio adecuado en sus hogares para el desarrollo óptimo de su educación. 

El 18 % de los niños y niñas entre 6 y 16 años vive en un hogar con problemas de humedad o aislamiento, el 11 % pasa frío en invierno de forma cotidiana, el mismo porcentaje no cuenta con el espacio necesario y el 5 % carece de luz suficiente. En conjunto, cuatro de cada diez niños y niñas vive en un hogar sin condiciones adecuadas para el estudio, limitaciones que se agravan de forma pronunciada cuando hay bajos ingresos: el 62 % del alumnado que vive en los hogares del quintil más pobre tiene alguno de estos problemas, por el 16 % de quienes viven en el quintil más rico. A ello se añade que una parte de los niños y niñas no tiene garantizada la seguridad alimentaria en sus hogares, lo que afecta directamente a su salud y a su capacidad para aprender (Van Lancker, 2020). Si los recursos influyen de forma determinante en el aprendizaje durante un curso normal (Rønning, 2011) o durante las vacaciones escolares (Cooper et al., 1996; Alexander et al., 2007), es seguro que en un contexto de confinamiento influyen mucho más. De este modo, incluso aunque se provean dispositivos digitales a todo el alumnado, esta situación conculca el derecho a la gratuidad de los recursos y las condiciones necesarias para aprender (Rogero-García, 2020).

Resolución:

Por todo ello, exigimos a la Comunidad de Madrid seguir trabajando en esta problemática, comenzando por los siguientes puntos:

  1. Asegurar el acceso a la base material fundamental para hacer uso de la educación digital: el soporte informático (ordenadores, tablets, móviles y conexión a internet) en todos los tramos educativos existentes, especialmente los obligatorios, pero sin caer en detrimento de niveles más avanzados. Para ello proponemos:
    1. Ampliar las bolsas de ayuda de las instituciones educativas (colegios públicos de educación primaria, institutos de educación secundaria, FP y educación universitaria). 
    2. Rebajar los criterios para conceder las ayudas, así como facilitar los trámites burocráticos que las acompañan, ya que son factores que facilitan que ciertos sectores de la población queden desatendidos. 
    3. Destinar fondos y partidas concretas a las bibliotecas públicas y centros sociales que permitan la creación de ‘bibliotecas de ordenadores’. Aumentar la plantilla de estos dispositivos en estas instituciones. El objetivo último es adaptar el formato de las bibliotecas convencionales a las necesidades actuales, aportando los recursos necesarios para intentar suplir la carencia de recursos digitales a través del préstamo de los mismos. 
    4. Siguiendo con esta misma lógica, creación de espacios de estudio en los que se cuente con dichos recursos digitales dispuestos al alcance de todos. 
    5. Publicitar todos estos espacios, fondos, ayudas y recursos para que tenga un mayor alcance social. Se hace imperativo informar acerca de la existencia de estos recursos y de su utilización, ya que muchas veces las ayudas quedan en un segundo plano por desconocimiento, sobre todo para los más vulnerables. 
  2. Garantizar que todos los actores del sistema educativo (alumnos/as desde tempranas etapas educativas, como la primaria, hasta las familias, pasando por los profesores y resto de agentes institucionales y educativos) están involucrados en esta problemática y, además, son conocedores del uso de estas tecnologías y cómo ha de ser este para obtener su máximo provecho. Para ello:
    1. Promover el cambio cultural en los sectores más desfavorecidos a través de incentivar la realización de cursos de formación en coordinación con los Servicios Sociales de forma que su realización sea cómoda, fácil y repercuta en beneficios para los propios usuarios a corto, medio y largo plazo. 
    2. Asegurar el compromiso de los profesores y docentes para atajar el problema del acceso a los recursos digitales. En primer lugar, certificar ciertas capacidades de uso de estas tecnologías mediante mediciones mixtas (pruebas objetivas + opiniones de su alumnado). En segundo lugar, con el compromiso de estos agentes con las familias que se ven en mayor desventaja, para maximizar las oportunidades de su inclusión y solución -parcial- a estas desigualdades.
    3. Fomentar la formación a estudiantado y sus familias en cuanto al softwareque implica conocer los sistemas operativos y programas que se utilizan
    4. Establecer puentes con otras entidades para que las necesidades de los alumnos y alumnas con diversidad funcional se vean satisfechas, también en torno a la cuestión del acceso a los recursos digitales educativos en contexto de la pandemia. 
  3. Defender el software libre y las licencias CC (Creative Commons). La popularización de alternativas que no supongan desembolsos millonarios económicos ni para los particulares ni para las instituciones (especialmente cuando ese dinero común, de todos, se queda al alcance de unos pocos) es fundamental para conseguir que de internet se haga un uso más democrático. Estas licencias libres ayudan a que un mayor número de personas tengan acceso a los servicios digitales. Además, se deben promocionar herramientas que sean accesibles y tengan en cuenta la diversidad funcional de nuestras compañeras y compañeros. Todo ello, asegurando las condiciones laborales dignas del equipo desarrollador.Bibliografía:
  1. Agenda 2030. No dejar a nadie atrás. https://unsdg.un.org/es/resources/no-dejar-nadie-atras-una-guia-operativa-del-grupo-de-las-naciones-unidas-para-el
  2. Informe de Aldeas Infantiles sobre el índice de Pobreza. https://www.aldeasinfantiles.es/actualidad/alerta-aumento-del-indice-de-pobreza 
  3. Datos del Instituto Nacional de Estadística sobre las Condiciones de Vida. Especial interés en Riesgo de pobreza o exclusión social (estrategia Europa 2020). https://www.ine.es/prensa/ecv_2019.pdf 
  4. Informe AROPE 2018. https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/Informe_AROPE_2018.pdf
  5. Radiografía de la pobreza en la Comunidad de Madrid. Movimiento por la Paz. http://www.mpdl.org/noticias/espana/derechos-humanos/radiografia-pobreza-comunidad-madrid#sthash.RYEm5Z9n.dpbs
  6. Las consecuencias del COVID-19 por UNICEF en la educación. https://www.unicef.es/noticia/el-covid-19-amenaza-con-agravar-la-crisis-mundial-de-la-educacion 
  7. Rogero-García, Jesús (2020). La ficción de educar a distancia. Revista de Sociología de la Educación-RASE, 13 (2) Especial, COVID-19, 174-182. http://dx.doi.org/10.7203/RASE.13.2.17126.
  8. https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/falta-igualdad-acceso-educacion-distancia-podria-agravar-crisis-aprendizaje

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